Todo sobre la mente

La mente consciente y subconsciente

¿Sabías que el 98 % del tiempo son tus traumas, bloqueos emocionales, emociones atrapadas y creencias limitantes en tu subconsciente o inconsciente las que te impiden tener, hacer y ser lo que deseas?

Esto sucede porque la mente subconsciente o inconsciente, la cual no es una mente racional solo reactiva y que está por debajo de nuestra conciencia, es un millón de veces más poderosa que ésta última, pues procesa alrededor de 40 millones de datos por segundo mientras que la mente consciente solo procesa 40 datos por segundo.

La importancia de la mente subconsciente radica en que viene a ser  una súper grabadora de datos que guarda toda la información de lo que hemos vivido y captado de nuestro entorno a través de todos nuestros sentidos, con la finalidad que podamos tomar decisiones instantáneas y tener una mejor supervivencia, por lo cual una decisión realizada por la mente subconsciente en segundos le costaría a la mente consciente un par de años.

El subconsciente, guarda la mayor cantidad de datos, desde  que estamos en el vientre materno hasta la edad de los 7 años, etapa en la cual  contamos con una mayor plasticidad cerebral  y aún no se ha terminado de desarrollar nuestra parte racional, lo cual significa que nos encontramos en  un estado casi hipnótico y que absorbemos sin filtro alguno la información que captamos; por consiguiente, gran porcentaje de lo que escuchamos, vemos, sentimos o experimentamos en dicha etapa lo guardamos como paradigmas que condicionaran nuestras vidas como verdades absolutas.

Por otro lado, el subconsciente a lo largo de nuestra existencia  guarda ciertos incidentes de la vida, principalmente sucesos relacionados a un fuerte dolor físico, un fuerte impacto emocional, estado de inconsciencia o cualquier situación considerado como un shock para la persona, como podrían ser accidentes, operaciones, perdidas de seres queridos, etc., lamentablemente, en dichas experiencias el neo córtex no puede frenar los impulsos emocionales de la amígdala, por lo que estas situaciones se guardan directamente en estructuras neuronales aisladas en el cerebro, por  lo que el subconsciente cada vez que detecta algo similar al incidente traumático, como un medio de protección desactiva la parte racional o analítica de la mente y reacciona tirándonos como un tsunami todas emociones desagradables del pasado; por lo tanto, muchas veces la persona no entiende lo que le pase porque el incidente de dolor está oculto a la memoria, pero lo vive como si recién estuviera sucediendo por primera vez.

Por lo tanto, un trauma afecta de forma permanente al subconsciente, muchas veces formando engramas; es decir, cadenas de traumas llegando a ser la causa de muchos trastornos emocionales y mentales, llegando a limitar profundamente todos los aspectos de vida de las personas; por lo tanto, un trauma es un hecho muy profundo a nivel de mente subconsciente , por lo que necesita un protocolo especial y profesional, los cuales son muy diferentes a los protocolos de bloqueos emocionales, emociones atrapadas o creencias limitantes.

Realmente, la mente subconsciente o inconsciente, es una menta muy compleja con ciertas leyes que la dominan, donde  para tener una mente sana y empoderada, se necesita  primero limpiarla de todo lo negativo y tóxico,  usando diferentes herramientas especializadas de acuerdo a la profundidad de la herida o carencia emocional inconsciente o subconsciente; por lo tanto, lo ideal es insertar las creencias potenciadoras sobre un inconsciente sano, para así obtener resultados perdurables en el tiempos.

Traumas y engramas

Una situación traumática es aquella que nos impacta de tal modo que nuestro cerebro  no logra sincronizar sus hemisferios ni procesar lógicamente la situación , entrando en shock; por lo tanto, dichas situaciones inundan la capacidad natural del sujeto para poder elaborarlas, debido al impacto emocional, se quedan guardadas en estructura neuronales estables y aisladas en una parte del cerebro produciendo síntomas físicos, emocionales y psicológicos con muchas creencias limitantes, por lo que la persona  no puede procesar la situación a lo largo del tiempo, es más cada vez que  se recuerda dicho episodio las rutas neuronales donde se ha guardado ese recuerdo biológico se hacen cada vez más fuerte, constituyendo lo que se llaman los engramas.

Los traumas emocionales no resueltos pueden estar asociados al desarrollo de trastornos mentales que lleven a la persona a organizar su propia percepción de la realidad y estilo de vida alrededor de dicho problema.

Entre las consecuencias habituales que empiezan a afectar a nuestra vida encontramos las siguientes:

  1. Trastorno de estrés postraumático (TEPT): Conocido como la patología del trauma, se da en situaciones en las que la situación es revivida en forma de memorias intrusivas en los recuerdos. Cuando el impacto emocional asociado es muy elevado, la persona puede llegar a “desconectar” esa información de su cabeza, dando lugar a trastornos disociativos, que en cierta manera se convierte en el único recurso de la persona para poder seguir viviendo con ese trauma.
  2. Ansiedad y ataques de pánico: Asociado a la emoción de un miedo extremo, coloca a la persona en un punto de activación o de alerta constante cuando diversas memorias emocionales se conectan con algún aspecto de sus vidas.
  3. Depresión: Tras el trauma la persona puede empezar a sentir emociones de culpa, indefensión y desilusión, puede desarrollándose un cuadro depresivo.

¿Qué ocurre si el trauma se produce en la infancia?

Dado que la infancia es la época en la que se empieza a construir nuestro “Yo”, y que nuestro cerebro se desarrolla en un 80% en los dos primeros años de vida, un niño cuyos padres no sean capaces de reconocer sus necesidades emocionales básicas puede desarrollar un problema de apego que lleve y mantenga hasta la vida adulta. Es por esto que se habla del apego seguro en la infancia como un factor protector de la salud mental en la edad adulta.
Hacer reparaciones de un trauma muchas veces nos lleva a trabajar algunos aspectos de la infancia que pueden estar olvidados o incluso a los que no hemos prestado atención en años, pero que; sin embargo, han servido para que nuestro sistema se organizase de una determinada manera alrededor de esta información.
Paradójicamente, a veces se cree que los traumas más difíciles de superar son aquellos sucesos como un terrible accidentes, un terremoto o una inundación, la perdida de un ser querido, etc. Pero, realmente los traumas complejos son los que se producen de las rupturas en el apego con nuestro cuidador en la etapa de la primera infancia, lo cual es la principal causa de muchas patologías mentales y emocionales en la vida adulta.

Bloqueos emocionales y mentales

El bloqueo emocional es una barrera psicológica que nos imponemos a nosotros mismos y que impide que podamos discernir con claridad en algunos aspectos de la vida.

Todos, en algún momento de nuestra vida, notaremos este tipo de bloqueos psicológicos. Cuando ocurren, nuestra sensación es de total pérdida de control sobre la situación y sobre nosotros mismos. Nos quedamos paralizados, sin respuesta ante el contexto que estamos viviendo. Nuestras emociones nos secuestran y no nos dejan avanzar. 

El bloqueo emocional o mental es una barrera psicológica que nos imponemos a nosotros mismos y que impide que podamos discernir con claridad en algunos aspectos de la vida. Todos, en algún momento de nuestra vida, notaremos este tipo de bloqueos psicológicos. Cuando ocurren, nuestra sensación es de total pérdida de control sobre la situación y sobre nosotros mismos. Nos quedamos paralizados, sin respuesta ante el contexto que estamos viviendo. Nuestras emociones nos secuestran y no nos dejan avanzar.

Además, los bloqueos emocionales tienen la capacidad de dificultar que avancemos a la hora de conseguir ciertos objetivos de nuestra vida. Podemos ser capaces de desarrollar nuestra vida con normalidad, sin embargo, en algún momento de la vida podemos padecer un bloqueo. Algunas personas, por ejemplo, están altamente capacitadas en el ámbito laboral y, no obstante, en el momento de establecer relaciones sentimentales estables, se atascan y no logran desarrollarse como desearían.

Así pues, otros pueden desenvolverse adecuadamente en el ámbito sentimental y sucederles justamente lo opuesto en el ámbito laboral: no logran encontrar un empleo que les satisfaga. O aparentemente todo les va bien en la oficina, pero no se dan a conocer como realmente son como medida de protección. Ello hace que muestren una máscara ante los demás con el fin de sentirse más seguros, impidiendo de esta manera ser ellos mismos, como si de alguna manera estuvieran encorsetados emocionalmente.

Hay varios signos y señales que nos pueden advertir de que alguien padece un bloqueo emocional:

  • No querer actuar por miedo al fracaso.
  • No participar en eventos.
  • Sentir miedo a quedar mal.
  • Pavor a ser rechazado o no ser aceptado.
  • Timidez o vergüenza.
  • Ausencia de motivación.
  • Pesimismo e incapacidad de vislumbrar soluciones ante un obstáculo.
  • Envidia, celos y juzgar superficialmente a los demás sin atreverse a profundizar y comprender cómo son.

Emociones atrapadas

¿Sabías que las emociones son energías que pueden quedar atrapadas en tu cuerpo?

Un elevado porcentaje de enfermedades, bloqueos emocionales y auto-sabotajes se deben a las energías emocionales negativas que no han podido ser procesadas y han quedado literalmente atrapadas en nuestros cuerpos físicos en forma de memoria celular.

Es entonces cuando, en vez de poder dejar atrás una situación dolorosa, la energía negativa relacionada con la misma puede permanecer en nuestro interior causando un desequilibrio físico o emocional.

Es así como, las emociones negativas del pasado pueden estar provocando que sabotees tus relaciones del presente con reacciones indebidas, relaciones tóxicas y estados emocionales sin resolución aparente que se sustentan con la energía de las emociones atrapadas.

Así mismo, las emociones atrapadas suelen ser la base de las creencias limitantes. Encontrarlas y liberarlas puede provocar grandes cambios respecto a cómo te sientes o cómo percibes las cosas, modificando gracias a ello tanto tus elecciones como los resultados que obtienes en la vida.

Finalmente, estas emociones también pueden estar contribuyendo o generando dolor físico. El dolor es una señal de alerta con la que el cuerpo nos avisa de que hay un problema. Si existen emociones atrapadas que contribuyen a la enfermedad o al dolor, al liberarlas estamos ayudando a nuestro cuerpo a recuperar su bienestar para sentirnos mejor.

Creencias limitantes

Nuestras creencias son los cimientos de nuestra personalidad y tienen consecuencias de largo alcance en nuestra vida, tanto positivas o constructivas  como negativas o destructivas, pues afectan: a nuestro humor, a la forma de cómo nos relacionamos con los demás, si somos personas pesimistas u optimistas,  a nuestra efectividad laboral, a nuestra salud, a reprimir nuestros sentimientos o no, etc.;  de igual forma, a partir de  ellas elegimos el tipo de personas para relacionarnos, a qué profesión dedicarnos, el tipo de trabajo que tenemos, dónde y cómo vivir, cómo criar a nuestros hijos, etc.

Por lo tanto, gran parte de nuestra realidad está creada por nuestras creencias, pues  en base a ellas  formamos las percepciones que tenemos  acerca del mundo y de nosotros mismos, pues todo el tiempo nuestras creencias están  gatillando o generando en nosotros: un patrón de pensamientos, emociones, sentimientos, reacciones, comportamientos, actitudes, acciones y hábitos, de lo cual obtenemos determinados resultados en nuestras vidas que nos abren o cierran posibilidades.

Las creencias pueden ser potenciadoras o limitantes, lamentablemente la gran mayoría de personas tienen más creencias limitantes, prueba de ello es que  ciertos estudios científicos señalan que en promedio el 70% de los pensamientos de un adulto son negativos. Así mismo, la mente subconsciente todo el tiempo trata de validar nuestras creencias y espejarlas en nuestras vidas, atrayendo a nosotros las situaciones, personas, relaciones, etc.,  que nos hacen pensar que son una verdad absoluta e irrefutable; así por ejemplo, si una mujer cree que no existe ningún hombre fiel, atraerá siempre a su vida solo parejas infieles.

Las creencias se establecen en el subconsciente gracias a que  extraemos una serie de conclusiones de nuestras propias experiencias generalizándolas como verdades a lo largo de nuestra vida.  Sin embargo, la mayor parte de las creencias que dirigen hoy nuestra vida las incorporamos desde los 0 a los 6 años, etapa en la cual hay una mayor plasticidad cerebral  y aún no se ha terminado de desarrollar la parte racional del cerebro, pues nos encontramos en un estado de ondas cerebrales  delta y theta; es decir , una especie  de estado  hipnótico o de trance, lo cual  favorece a que absorbamos sin filtro o cuestionamiento  alguno la información que captamos del entorno, así que en dicha etapa en cuestión de segundos puede instaurarse una creencia a raíz  de cualquier afirmación que escuchemos.

Por lo tanto, resulta evidente, que la mayoría de creencias que tenemos no son nuestras, son los programas que nos grabaron nuestros padres, educadores y nuestro entorno más cercano, ya que cuando éramos niños, no teníamos la  capacidad de razonar sí eran ciertas o no, por lo cual si de pequeños escuchábamos que : “la vida es dura” o “ganar dinero es muy difícil”; esa es la experiencia que atraeremos cuando seamos adultos.

Frecuentemente no somos conscientes de lo mucho que las creencias limitantes sabotean nuestros objetivos o cambios que deseamos realizar por lo cual contar con el poder de la mente subconsciente para insertarnos creencias potenciadoras que convierten en realidad nuestros deseos, realmente nos facilita la vida.

Método X-BRAIN®, no  solo está enfocado a que insertes creencias positivas en tu mente subconsciente, sino que éstas se mantengan activas y con resultados duraderos en el tiempo, para lo cual no solo usa las mejores técnicas de reprogramación mental que generan la sincronización  cerebral bilateral, sino también las que generan la sincronización vertical y horizontal con la finalidad que la persona cuente con toda su  capacidad cerebral y  así lograr transformar  cualquier creencia limitante, obteniendo un gran cambio en la persona.